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La independencia infantil necesita la guía de los padres

Mi mirada crítica al método Montessori: la autonomía es valiosa, pero sin vínculo, límites claros y un adulto que acompañe, deja vacíos importantes.

Por Isidora Benito (Miss Isi)Profesora de Educación Básica Bilingüe · · 5 min de lectura
Una mamá con lentes guía a su hija pequeña en una manualidad, sentadas en el suelo de la casa

En pocas palabrasLa independencia es una meta valiosa, pero no se logra dejando solo al niño. Para desarrollarse bien, los niños necesitan una base segura: un vínculo fuerte con sus papás, límites claros y un adulto que los ayude a manejar sus emociones. Por eso propongo un equilibrio: fomentar la autonomía y, al mismo tiempo, guiar.

¿Un niño independiente es siempre mejor?

Se ha instalado la idea de que un hijo independiente es, sobre todo, una ventaja para los papás. Pero esa mirada puede dejar vacíos importantes en el desarrollo, que pasan la cuenta a largo plazo.

Para crecer bien, los niños necesitan expectativas claras y sentirse seguros. Un informe de 2022 del centro Koi Tū de la Universidad de Auckland, escrito por la investigadora Felicia Low, lo explica así: un vínculo seguro con los padres le da al niño una base firme desde la cual explorar el mundo y a la cual volver cuando lo necesita.

María Montessori, en cambio, puso la independencia del niño en el centro de su método, como una de las grandes conquistas de la infancia. Puede sonar extraño cuestionar una pedagogía tan respetada, pero vale la pena mirar la evidencia. Mi postura es que ese énfasis en la independencia puede quedarse corto, porque puede debilitar el vínculo con los padres, la disciplina y la autorregulación.

El vínculo con los papás, la base de todo

La educación Montessori pone el acento en la autonomía: colegios Montessori como el International Montessori School de Sotogrande, en España, presentan el aprender por cuenta propia como uno de sus objetivos principales. Lo que no aparece con la misma fuerza es el rol de la guía de los padres ni el de una red de apoyo emocional.

Y ese vínculo importa, y mucho. El informe de Felicia Low destaca que el lazo temprano entre los niños y sus padres o cuidadores es clave para el desarrollo sano del cerebro y para el bienestar emocional: para sobrevivir, un niño necesita comida y abrigo; para desarrollarse bien, necesita además seguridad emocional, y esa la recibe casi por completo de sus papás.

Los vínculos fuertes se asocian a un mejor desarrollo social y emocional. Cuando faltan, pueden afectar la madurez del niño y dejar huellas que duran toda la vida, como bloqueos emocionales por falta de confianza. Aunque Montessori busque formar niños autónomos, una participación insuficiente de los padres podría debilitar, sin quererlo, esos lazos tan importantes.

Límites claros: también los necesitan

Sin la guía y la estructura de los adultos, a algunos niños les cuesta más la autodisciplina. Como explica el sitio de divulgación Simply Psychology, un principio central del método es que el niño construya su identidad a través de actividades que él mismo dirige.

Pero los niños pequeños necesitan orientación y límites claros para entender las normas de convivencia. Cuando faltan, pueden aparecer dificultades para controlar los impulsos y respetar a las figuras de autoridad, y la falta de reglas puede pasar la cuenta más adelante, en espacios que exigen más disciplina.

Autonomía no es lo mismo que autorregulación

Quienes defienden Montessori dicen que fomentar la independencia desde chicos da confianza y capacidad para resolver problemas. Estoy de acuerdo en que la independencia es importante, pero sin la presencia de los padres puede costar más aprender a regularse.

La seguridad emocional, que depende en gran parte de los padres, es clave para que los niños se desarrollen bien. Un acompañamiento más estructurado les ayuda a manejar la frustración y otras emociones difíciles.

Y hay algo más: estas dificultades pueden pasar de una generación a otra. Como advierte Felicia Low, los niños que no logran un vínculo fuerte con sus padres pueden tener más dificultades para formar ese mismo vínculo con sus propios hijos.

Mi propuesta: autonomía con guía

Las debilidades que veo en el método Montessori nacen de una participación insuficiente de los padres: relaciones más frágiles entre padres e hijos, falta de disciplina y dificultades para autorregularse. Su gran logro, formar niños independientes, no alcanza a resolver todo lo demás.

No se trata de descartar una pedagogía tan respetada, sino de no poner la independencia como una meta aislada. Papás y profesores deberíamos buscar un equilibrio: fomentar la autonomía y, al mismo tiempo, dar una guía firme y cercana. Ese equilibrio es el que cuida el bienestar emocional y permite un crecimiento sano.

El ensayo original, en inglés

Este artículo es la versión en español de mi ensayo Child Independence Requires Parental Guidance, que escribí en inglés. Puedes leerlo completo, con sus referencias:

Leer el ensayo original (PDF, en inglés)

Fuentes

  • Low, F. (2022). Bonding: A brilliant brain builder. The importance of supporting parents to bond with their child from the earliest years. Koi Tū: The Centre for Informed Futures, Universidad de Auckland. informedfutures.org
  • Ruhl, C. (2 de febrero de 2024). Montessori method of education. Simply Psychology. simplypsychology.org
  • International Montessori School in Sotogrande (25 de julio de 2023). How Montessori education nurtures independent lifelong learners. ims-sotogrande.com
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